miércoles, 4 de abril de 2012

Tarde irlandesa en El Deli

 
En marzo el presupuesto ha estado ajustado, así que nuestros deslices culinarios han tenido que adecuarse a la capacidad del bolsillo. 
Uno de mis lugares favoritos en San Pedro de la Paz es el Deli (ya se imaginarán que está entre mis picadas recomendadas). Se trata de un local que partió haciendo empanadas y pizzas para reparto a domicilio, por lo que originalmente tenían sólo algunas mesas en el primer y seguno piso, pero al parecer el lugar tenía tanta onda, que se llenaba y ahora ampliaron a esta agradable terraza. Si bien esta vez optamos por aprovechar los restos del sol veraniego al aire libre, me encanta el primer piso interior, sobretodo en invierno. Es como si te trasladaras a un bar de esos de las películas inglesas o irlandesas. Todo en madera, mucha onda en la decoración, los asientos cómodos, los meseros son jóvenes y agradables para atender.
En la parte culinaria, lo más notable es la carta de cervezas. Tienen mi favorita, la Beer Fest Bock, y otras varias importadas y chilenas, buena variedad y a precios también muy buenos. Puedo recomendar todo lo que hay en su carta, sin pretenciones, platos sencillos, ricos y contundentes. Les dejo una foto de la pizza que nos comimos esa tarde, por si se animan (tamaño mediano).
Una tarde en el Deli, con pareja, familia o amigos, el lugar es versátil y económico. Consumo para dos personas con pizza y cervezas importadas incluidas: 10 luquitas. Para mi bolsillo escuálido, está impecable. Y ojo, que puede salir harto más barato, y no olviden probar el pan de ajo, rico-rico!
 

martes, 20 de marzo de 2012

Añorando Italia (La Roma)


Añoro Italia. Nunca he ido, al menos no en esta vida.  Pero igual la añoro. Me encanta la exuberante afectividad de su gente, que se traspasa inevitablemente a la comida. Mi paladar extraña el dulzor de una buena salsa pomarola con la suave textura de un fetuchini y el contraste con el sabor seco y la textura dura de un rocío de queso parmesano recién rallado.
Perdonen si al leer esto se les hace agua la boca, a mí también me pasa.
De todos los exponentes que tenemos en Concepción de esa deliciosa comida, mi favorita es La Roma. No voy tan seguido porque no me queda precisamente cerca de mi casa, pero más que eso porque lamentablemente mi sibaritismo no es del gusto de mi doctora, que me ha prohibido comer queso, lo cual yo asumo como no-comer-queso-todos-los-días-pero-si-de –vez-en-cuando. En todo caso, mi nutricionista me advirtió que podía comer pasta mientras no fuera recalentada, pues ese proceso cambia su composición molecular y la vuelve nociva para el organismo. Desde ese punto de vista, La Roma es el único lugar al que puedo ir con tranquilidad.
En primer lugar, su ubicación, retirada del mundanal ruido, casi escondida por allá donde termina en mundo universitario (Al final de Edmundo Larenas), en una calle donde les advierto que los vehículos pueden pasar susto después de cierta hora, es de todas maneras una ventaja para el comensal. Algo osco por fuera, es una agradable sorpresa por dentro. La Roma pocas veces está lleno, tiene una capacidad moderada de mesas, lo cual hace que la atención sea totalmente personalizada y rápida, el ambiente grato y acogedor, cálido en invierno y fresco en verano.
Atendido por sus dueños, la calidez humana es el fuerte de este restorán, ¡y eso que no son italianos! (Al menos hablan en chileno). Nunca tienen demasiada prisa como para no poder conversar un rato de las bondades de la vida. La atención es excelente. Y ni qué decir de la comida: preparada ahí mismo, frente a tus ojos, pues la cocina es abierta, nada de pastas lavadas, recicladas ni recalentadas. Todo fresco y hecho ahí mismo. Las salsas son deliciosas, las porciones razonables y los platos muy económicos.
De lo que he probado, es todo rico, la lasagna es suave, cremosa, perfecta. Pero mi favorito son las pizzas. ¡Con harto queso! Las preparan en masa de piedra, ingredientes caseros y a tu pinta, todo es flexible. La carta de bebestibles es acotada y sencilla, pero de buena calidad y también muy económica. Dos personas pueden comer ahí sin remilgos por 10 mil pesos, o sea, 5 mil cada uno, incluidas las bebidas. Si el presupuesto es apretado, recomiendo una pizza para dos de las más sencillas, no se arrepentirán. Al ser tan bien preparada, no requiere de tantos ingredientes para quedar apetitosa. Si te supera en cantidad, siempre puedes llevarte las sobras a casa.
En fin, sólo elogios para esta escondida muestra de la capital de la bella Italia. Solo espero que ahora que ustedes ya la conocen, ¡no se llene demasiado! Claro que siempre está la opción de pedir para llevar.